En este texto doy a saber alguna de las usuales manifestaciones del genero femenino ante actitudes de un gran porcentaje de los hombres:
Están completos de total inmadurez y siente orgulloso de su condición.
Esto se evidencia claramente con actitudes tales como dirigirse al sexo opuesto con nombres cuya pretensión tierna ha fallado al cien por ciento, a saber: “bebota”, “bebé”, “nena”, “nenita” y derivados, quizás porque, al rodearse constantemente de mujeres, ya ni recuerdan el nombre de cada una de ellas.
Se puede decir que hacer uso y abuso de sus Nextel en modo radio o bien su celular ultimo modelo en preferencia Iphone; tiende a referirse a su auto, preferentemente un 206, vehículo goma por excelencia, como “la nave”.
Convertirse en fan mediante Facebook de personajes al mejor estilo mujeriego como Bambino Veira o Cacho Castaña.
Formar parte de la audiencia de Show Match, adhiriendo a las ideas machistas y a la cero importancia del respeto, mensajes que este programa transmite durante su emisión, ni hablar de creerse conocedor de la situación política argentina por seguir Gran Cuñado y de mechar algún gesto o frase de los personajes.
Incluir en el Subnick del MSN estrofas de canciones de reggaetón, responder a la tan importante pregunta ¿Qué música escuchas? con algo parecido a “de todo”.
Repetir al unísono y hasta el cansancio con sus amigos, frases del tipo “si nos organizamos, co…emos todos”.
Tener que escuchar sus relatos, todos contados en primera persona del indicativo y singular.
Soportar muestras desmedidas de su narcisismo y rasgos poco relacionados con el amor, como la maldad o el engaño.
Quieren hacerte saber que “las vivieron todas”, actitud descarada al relatar sus vivencias. Alardean sobre sus logros y su presumida “seguridad”. Se esfuerza por pintarte con palabras su larga trayectoria, alardea acerca de sus atributos y su excelente estado físico; pero, en el momento de la práctica… dejan mucho que desear.
Me pregunto… ¿qué tan reales son sus historias? Y, lo que es más importante, ¿Por cuánto tiempo debemos escuchar sus monólogos, hasta que nos cedan la palabra?, creo que jamás nos dejarán expresarnos.
Sin embargo, a la hora de invitarnos a salir, resultan increíbles las ideas que pueden llegar a proponernos (frases celebres):
-Te invita un domingo por la tarde, en tu peor momento de resaca, a que lo visites a la casa, para todo esto vive solo o no están los viejos, claro; pero te invita a tomar “un cafecito”, “Dale”, tomamos un cafecito, “un ratito”.
-Si queres, yo te voy a buscar a la puerta del boliche/bar, En serio, no tengo drama! así “charlamos un rato”, claro, me pasas a buscar a las seis de la mañana, cuando sabes que voy a estar borracha y vas a poder usarme a tu antojo, intuyendo que de otra manera, no habría chances.
-Hola, ¿Cómo estás? ¡Tanto tiempo! Nos quedó pendiente la película de la otra vez.
Y para culminar esta el infaltable frase como en toda conversación “no me malinterpretes”.
Este ejemplar seguramente daría explicaciones inútiles y poco creíbles que sustenten el supuesto cansancio que dicen sentir, para q nos vallamos rápidamente. Es el tipo de hombre que jamás te preguntara cómo llegaste a tu casa, porque claro, llevarte o acompañarte, son ideas que nunca se les cruzarían por su cabeza.
Notamos en ellos cierto egoísmo y en momentos nos hacernos sentir como “una cosa” y no personas, pero obviamente tratamos de no creer que esto es así.
¿Otro tipo de hombre o solo un camuflaje?
Se muestran comprensivos e interesados en tu persona.
Su básica estrategia de conquista consiste escuchar tus problemas.
Paralelamente ganan tu confianza, y con destreza, señalan sus diferencias con respecto a ese bastardo que te hizo sufrir “Ese flaco no te merece” es una frase que a menudo utilizan para convencerte de lo valiosa que debes sentirte internamente.
El rol de psicólogo les sienta muy bien. Te entienden, te enredan, te ganan con su palabrerío barato. Se “abren”, te cuentan que ellos deben ser “o muy buenos o muy boludos” porque todas las novias los terminaron engañando con una edición mejorada. Puras patrañas!
De vez en cuando en sus conversaciones surge el tan temido “me pasa lo mismo que a vos”.
Si se ven, comparten charlas súper encantadoras sobre su manera simple de ver las cosas. Si es “re familiero”, te habla de sus parientes. Cualquiera sea la excusa, la fachada es perfecta para acercarse de un modo tan ideal que se torna difícil intuir la existencia de intenciones crueles por detrás.
¿Quién pensaría que un hombre que te presenta a sus amigos, esta siempre q lo necesitas, comparten buenos momentos, te llama solo para saber como estas… tendría malas intenciones, mas bien lastimar tus sentimientos?
La realidad es que no hay diferencias entre ellos, simplemente se esmeran un poco más para lograr su cometido.
Alcanzado el fin, parecen olvidarse de su predisposición a escuchar, esa que te generó tantos sentimientos tiernos hacia él. No obstante, muchos de estos actores no rompen el vínculo sin antes darte una pequeña explicación de por qué lo hacen. Qué ironía: simulan no haber deseado jamás que ocurra esto y que no estés mal luego de haber acabado con vos, en un abrir y cerrar de ojos.
Sin dudarlo, la causa más citada y careta a la hora de cortarle el rostro a la mujer es que “lo hace por su bien” y se esmeran por recordarte lo buena mina que sos, la brillante forma de pensar que tienes y demás virtudes ya conocidas de antemano. No entienden que no hace falta mencionar los rasgos que nos definen; pero lo creen halagador.
A su vez, resaltan y maldicen su inmadurez e inestabilidad, y lamentan que el momento por el que están pasando no sea el más propicio para establecerse en una relación. Como si esto no alcanzara para ganarse el repudio femenino, proponen mantenerse en contacto esporádicamente porque dicen no soportar alejarse de una como si nada hubiera sucedido, y además… ¿Quién sabe? “En algún momento, podríamos intentarlo nuevamente”, claro… en algún momento
Vemos entonces que este modo de terminar con lo que se tenía. Apreciamos la diplomacia; pero ustedes también pueden irse bien a la mierda.
Que no les extrañe cuando no respondemos sus mensajes de texto.
Esto es un círculo vicioso que jamás acabará, párese que, a pesar de todo, nos interesa perder el tiempo.
Esto es muy hipotético pero son las actitudes típicas, lo cual no alude a ninguna persona en particular, solo son cosas que suelen suceder.
28 de enero de 2010
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